SE CASO ERUVIEL CON JOVEN CACHANILLA EN DISPENDIO Y LEJOS DEL PUEBLO

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 Lejos de la ciudadanía se casó Eruviel Ávila Villegas.

La mañana del sábado elementos de seguridad, sin uniforme, tomaron la calle Ignacio Manuel Altamirano, donde se ubica la entrada principal de la Ex Hacienda de Santa Mónica, en Tlalnepantla.

Los reporteros fueron mantenidos a unos 80 metros del portón principal que da acceso a la casona, frente al cual fue colocada una carpa. Ahí llegaban las camionetas y autos de lujo, de las que descendían los invitados a la boda. A lo lejos se distinguió una mujer con abrigo de piel.Ninguno de los más de 50 locales comerciales ubicados en calle Benito Juárez abrió sus puertas. Un día antes los comerciantes de la colonia Ex Hacienda de Santa Mónica expresaron su molestia, que fue acallada con el pago en efectivo que les dieron para mantener los negocios cerrados, algunos que recibieron entre dos mil y dos mil 500 pesos.

Un impresionante operativo de seguridad fue implementado en la zona, desde Periférico Norte, en calle Benito Juárez, a un costado del centro comercial Mundo E, hasta avenida Adolfo López Mateos. Policías uniformados y de civil vigilaban cada calle.

Policías  subieron a algunos edificios cercanos al a la Ex Hacienda de Santa Mónica, en cuya azotea también había elementos con camuflaje tipo militar. Integrantes del Estado Mayor Presidencial recorrían en vehículos todo el perímetro.

La misa se efectuó a las 18:00 horas en el patio de la Ex Hacienda de Santa Mónica. El cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, la ofició junto con unos seis sacerdotes.

Fue una ceremonia ágil, que se prolongó una hora con cinco minutos aproximadamente, según relataron testigos. Luego tuvo lugar la boda civil y la recepción.

Desde temprano empezaron a llegar meseros, cocineras y personal de servidumbre, a los que pidieron entregar sus teléfonos celulares.

Los invitados al evento depositaron igualmente sus teléfonos celulares, para evitar que tomaran fotografías

Algunos invitados llegaron temprano, como el actor Sergio Corona, que arribó a la Ex Hacienda alrededor de las 14:00 horas y tras permanecer un rato en el sitio se retiró y regresó poco antes de las 18:00 horas. Amable, el comediante se tomó fotografías con personas que se lo pidieron y platicó con los reporteros.

Relató que los arreglos en el interior eran extraordinarios y de gran belleza, además de que la ceremonia fue emotiva.

El gobierno estatal habilitó al menos cinco helipuertos para recibir a los invitados que lo requirieran, en el Instituto Tecnológico de Tlalnepantla, la Comisaría de Seguridad Pública de Tlalnepantla y el Colegio de Policías de Tlalnepantla. Otros dos se ubicaron en Atizapán, en un club de golf y en el teatro Ignacio Zaragoza.

Vidal Francisco Soberón, secretario de la Marina llegó en helicóptero Puma al Instituto Tecnológico de Tlalnepantla y de ahí se trasladó en convoy de tres camionetas hasta la Ex Hacienda de Santa Mónica.

Los invitados que llegaron en helicóptero fueron trasladados en camionetas hasta la Ex Hacienda, a la que también arribaron varias unidades turísticas con capacidad para hasta 20 personas.

Entre los integrantes del gabinete federal asistieron los secretarios de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos; Marina, Vidal Francisco Soberón; Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; Salud, José Narro Robles; Medio Ambiente, Rafael Pachiano, y Hacienda, José Antonio Meade.

El presidente Enrique Peña Nieto llegó a alguno de los helipuertos y personal del Estado Mayor Presidencial fue por él en convoy de unas 10 camionetas. El mandatario federal arribó a la Ex Hacienda a las 20:35 horas.

El hijo mayor de Peña Nieto llegó poco antes, en caravana de tres camionetas del Estado Mayor Presidencial.

La Ex Hacienda de Santa Mónica es propiedad de una fundación cultural y es rentada por entre 95 mil y 200 mil pesos, sin incluir el banquete.

A la imponente casona también llegaron familiares de la novia María Irene Dipp Walter y del novio, entre ellos la madre y los cuatro hijos del mandatario mexiquense.

Ávila Villegas arribó al sitio cerca de las 15:00 horas, pero los reporteros no se percataron de su ingreso. Al parecer llegó temprano para la sesión de fotografías junto a su ahora esposa.

Los ex gobernadores Ignacio Pichardo Pagaza, Emilio Chuayffet Chemor y César Camacho Quiroz fueron invitados al casorio.

Pichardo Pagaza llegó en un automóvil Renault, en el asiento del copiloto. Iba acompañado de un enfermero y bajaron del vehículo una silla de ruedas. El ex mandatario se retiró tan pronto terminó la ceremonia religiosa.

Dos ambulancias del Servicio Médico de Urgencias del Estado de México (SUEM) fueron estacionadas frente al portón de la Ex Hacienda de Santa Mónica, al parecer para trasladar a uno de los invitados que se sintió mal, pero finalmente se retiraron. Poco después salió Pichardo Pagaza y abordó el automóvil en el que llegó.

Camionetas Suburban, Infinity QX56, Denali, Tahoe, Yukon, Traverse, Patriot, Escalade y Grand Cherokee,  y automóviles Mercedes Benz, Porsche y Audi desfilaron durante horas por la calle Ignacio Manuel Altamirano.

Alfredo del Mazo Maza, virtual gobernador electo del estado de México, llegó en una camioneta negra, acompañado de su esposa Fernanda Castillo.

También asistieron el diputado federal Jorge Carlos Ramírez Marín, Ismael Hernández Deras y Ernesto Némer Álvarez, que formaron parte de la campaña de Del Mazo Maza.

Entre los asistentes estuvieron Rolando Zapata Bello, gobernador de Yucatán, y Claudia Ruiz Massieu, secretaría general del PRI.

A pesar de que el gobierno estatal difundió que los integrantes del gabinete del estado de México no fueron invitados a la boda, sí estuvieron José Manzur Quiroga, secretario de Gobierno de la entidad, y Adrián Fuentes Villalobos, secretario de Desarrollo Económico,así como Juvenal Roa, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local.

Del espectáculo fueron el comediante Sergio Corona, la actriz Gaby Rivero y la conductoraLaura Bozo.

Algunos, muy pocos, habitantes de la colonia Ex Hacienda de Santa Mónica observaron de lejos el arribo de los invitados a la boda. No pudieron ver ni a Ávila Villegas ni a Peña Nieto, el primero porque su llegada fue encubierta y el segundo porque no se alcanzó a distinguir entre el convoy de 10 camionetas que lo acompañaron.

Sólo el personal de servidumbre tuvo acceso a la boda de Ávila Villegas, como meseros, cocineros y demás empleados.

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