CONCIERTO POLITICO

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

El factor Meade en Colima. La virtual candidatura de José Antonio Meade, que buscará la presidencia de la República con los colores del PRI en los comicios del 2018, de golpe y porrazo modifica el escenario de ensueño que algunos pretendientes a cargos de elección popular tenían en Colima, pero bajo el padrinazgo de otros aspirantes que no resultaron favorecidos con el dedazo; en especial, los que estaban a la sombra del poderoso secretario de Gobernación, Miguel El Chino Chink Osorio Chong.

El caso más emblemático es el de José Manuel Papichulo Romero Coello, amigo del que aún despacha en el Palacio de Covián, que no quería ser muy cargado y nada más quería ser el candidato del PRI al Senado de la República, por supuesto que en el primer lugar de la fórmula, en cuyo segundo lugar podría ir cualquier otro (a). Lo que importaba era la posición: en el primer lugar este tío entraba hasta perdiendo en las urnas.

La razón por la que Romero Coello aspiraba muy alto era esa amistad cultivada con El Chino Chink durante estos últimos cinco años en los que ambos han colaborado en el gabinete de Peña Nieto. La cercanía entre el colimense con el hidalguense permitió que el primero pudiera meter en Colima a dos delegados federales, que el ex gobernador de Hidalgo manejó como su coto de caza privado y, por tanto, de manera clientelar: el tipo se veía como el candidato del PRI a la presidencia de la República en el 2018.

Así, con la autorización expresa de El Chino Chink, que creó y fomentó el cártel de los delegados federales en todo el país (todos esos funcionarios le deben el favor al gran perdedor en el destape priista, mismo que se le pensaba devolver con su apoyo como el abanderado a la grande), Papichulo Romero Coello logró meter en Colima a los titulares de las delegaciones de la Sedatu y de la Profeco.
Igual negociación logró realizar con El Chino Chink el acapulqueño tropical Nabor El Niño Verde Ochoa López, que obtuvo la delegación federal de la Semarnat, después de concluir su periodo de diputado federal en la anterior Legislatura. De hecho, esos son compromisos no escritos que hay entre el gobierno federal y los legisladores amigos que terminan su periodo constitucional. Por esa razón fue que a Miguel Ángel Doctor Simi Aguayo López le entregaron la delegación de la SEP, que por cierto no hace mucho ruido.

Así, pues, el escenario que Romero Coello había trazado en su febril mente ya se fue a la basura, pues con José Antonio Meade no compró boleto. Lo mismo pasa con la mayoría de los delegados federales que hay en Colima: tenían compromiso político no sólo con El Chino Chink, sino también con Mario Anguiano Moreno. Así, salvo tres o cinco que no tienen mayor relación con el ex gobernador de Colima, la mayoría aún le guarda lealtad a la vergüenza de Tinajas.

De cualquier forma, los delegados formaban el cártel creado por el de Bucareli con fines clientelares con miras al 2018. En cada entidad federativa el delegado de la Secretaría de Gobernación era el jefe del resto de sus homólogos: de hecho y de derecho. Nunca se vio eso hasta la llegada del hidalguense al cargo. En Colima ha habido dos: Gandarilla y Aponte, que actuaron de manera similar: como jefes del resto de los delegados federales.

Es muy posible que, ahora que El Chino Chink perdió de calle en la carrera presidencial, se modifiquen las cosas en las delegaciones federales; por ejemplo, que ya se largue a su casa la mayor parte de ellos, que aún le guardan lealtad al de Hidalgo, pero sobre todo a Mario Anguiano. Uno de ellos, el principal, es Carlos El minino Cruz Mendoza, delegado de la Sedesol, que en buena medida es el responsable de que haya muchos colimenses inconformes con Peña Nieto, que no les dio ni las gracias a los que lo apoyaron en la campaña del 2012.

Lo peor de todo es que El minino Cruz Mendoza, que fue el representante de Peña Nieto en Colima en la campaña del 2012, tiene el cinismo de pretender ser el representante ¡de Meade en Colima!, como si no hubiera sido suficiente la traición que cometió con la legión de colimenses que apoyaron al mexiquense, para querer volver a las andadas. ¿Ahora quiere heredarle a Meade la inconformidad que él generó contra EPN desde 2012? ¡Vaya cinismo!

Si bien no a todos, sí sería conveniente que echaran a patadas a varios de los delegados federales que hay en Colima, que son un verdadero lastre. Podrían encabezar la lista, además del delegado de Sedesol, el de Gobernación (junto con la nefasta “periodista” Norma Gutiérrez Flores), el de la Sagarpa (Carlos Salazar Preciado), el de Conafor (David El conejo Rodríguez), etcétera.

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