CONCIERTO POLITICO


El cine que no muestra Hollywood. Desde siempre, por ser la fábrica de sueños por excelencia, se ha especulado sobre la forma en la que Hollywood (la industria más poderosa en Estados Unidos, después de la de los automóviles) se lanzan al firmamento artístico a actrices y actores a los que todo el mundo adora, aunque en ocasiones esas mismas carreras ascendentes tienen un declive que ya no es tan difundido, pues pasan a modestos segundos o terceros planos, si no es que al anonimato y al olvido total.

Desde joven el cine me ha fascinado. De más tiempo para acá me ha pasado por la cabeza, igual que a otros muchos, lo que muchas estrellas cinematográficas, sobre todo mujeres, han tenido que pagar para hacerse de fama, de fortuna, de popularidad, de poder. Muchas actrices –o aspirantes a serlo— tuvieron que haberse acostado con el productor o con el director para conseguir un papel protagónico en X o Z filme.

Aunque sin que nos conste, Hollywood es el que se presta más para que pasen tragedias así, pues es de las industrias más influyentes y poderosas no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo entero. En la India, un país que se encuentra al otro lado del mundo en la misma dirección de México, también existe una fuerte industria de cine a la que se conoce como Bolywood (un juego de palabras entre Bombay y Hollywood), que se asienta justamente en la ciudad de Bombay. ¿Homenaje o abyección hacia el cine gringo? A saber.

En algunas cintas se dejaba entrever que muchas actrices se ganaban un papel con un acostón con el productor (que, en ocasiones, también es el director). No todas lograban sobrevivir en la agresiva jungla: rostros de mujeres hermosas, que quedaron grabados en el imaginario colectivo por haber participado en alguna película trascendente, hoy son un simple recuerdo. Algunas pasaron de noche: su aparente fulgurante estrella apenas fue fugaz.

Ese cine es el que casi no nos muestra Hollywood; si acaso, apenas unas cuantas pinceladas, incluido algún asesinato que queda impune, como el que ocurre en la cinta El ejecutivo (1992), de Robert Altman. Por supuesto, son garbanzos de a libra: la poderosa industria hollywoodense, en manos de los judíos, difícilmente se hará el harakiri. Vamos, al estar bajo el control de judíos, nunca veremos cintas en las que ganen los nazis, aun cuando los bolcheviques eran peores y de esos no se dice nada.

Bueno, ¿a qué viene tanto rollo sobre el cine de Hollywood? Bien: porque este tipo de cine que no muestra Hollywood sí lo da a conocer la prensa; específicamente, The New York Times, el rotativo que destapó apenas la semana pasada el escándalo sexual de un productor de cine hollywoodense que acosaba y violaba a las aspirantes a actrices y hasta a modelos, precisamente un judío de nombre Harvey Weinstein.

El tipo era reconocido mundialmente como un productor de cine eficaz, pues su empresa tiene en su haber cerca de 80 estatuillas del Óscar; además, cintas como Pulp fiction, Shakespeare enamorado, El artista, La vida es bella, El tigre y el dragón, Cinema Paradise, La dama de hierro, etcétera, contienen el sello de ese maniático sexual que fue denunciado por más de 20 actricitas (lo eran en ese momento) a las que agredió sexualmente a lo largo de 30 años.

Es obvio que la veintena de denunciantes que se atrevieron a hacerlo no son las únicas, pero al menos tuvieron el valor de hacerlo. Así, algunas celebridades como Angelina Jolie (Inocencia interrumpida), Gwyneth Paltrow (Amor ciego), Asia Argento (Trauma), Mira Sorvino (Mimic), Rosanna Arquette (Pulp fiction), Ashley Judd (El coleccionista de amantes), entre otras menos conocidas, tuvieron que aguantar durante muchos años el haber sido víctimas del depredador sexual.

El sujeto casi siempre empleaba la misma artimaña para entrar en confianza con las mujeres que acosaba: las recibía, generalmente en alguna suite de hotel lujoso, con una bata que le permitía enseñarles a ellas sin dificultad alguna sus miserias; a continuación, las obligaba (ya sea por la fuerza o bien persuadidas) a practicar lo que el Alex de la película Naranja mecánica describe como “el viejo juego del mete-saca”; o bien, sexo oral.
Un hombre poderoso como el judío Harvey Weinstein se podía dar el lujo de que las víctimas lo acusaran con gentes cercanas a ellas, pero no pasaba nada.

Así, por ejemplo, cuando Gwyneth Paltrow fue acosada sexualmente por el productor, ésta se quejó con Brad Pitt, su entonces novio. El protagonista de Bastardos sin gloria (película producida por el depredador sexual, por cierto) le reclamó al agresor, pero de ahí no pasaron las cosas. En otros casos, simple, llegaba a algún acuerdo monetario extralegal con las agredidas.

El poder de Weinstein también hizo que algunos directores de cine lograran sobresalir en su actividad, como son los casos de Steven Soderberg (Sexo, mentiras y video), pero sobre todo de Quentin Tarantino, el niño terrible de Hollywood al que prácticamente le produjo todas sus cintas. Por supuesto, al director de Perros de reserva nunca lo veremos filmar la vida de este acosador sexual hollywoodense.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*