CICUTA

 

 

HEDIONDEZ

Jaime Flores Martinez,

Practicante de una altanería enfermiza, el hijo del alcalde de Tijuana, el joven Juan Manuel Gastélum Rivera (alias el Patitas) está decidido a ejercer funciones que no le corresponden pues ni siquiera se integra a la nómina municipal.

¡El Patitas se siente tan poderoso que cree que tiene a Dios de las orejas!

Y aunque algunas versiones aseguran que el Patitas es el culpable de la renuncia del Secretario General de gobierno Raúl Felipe Luévano Ruiz, la verdad es que su fantasma deambula en la mente de directivos y empleados municipales.

Una primera versión refiere que la mañana del 22 de diciembre el Patitas irrumpió en la oficina de Luévano.

El Patitas exigió con gritos y majaderías la intervención del secretario en un asunto determinado.

¡Qué carajo! ¡Tienes la obligación de atenderme a mí! ¡Soy el hijo del alcalde!

Luévano habría guardado la compostura e incluso de manera amable lo corrió de su oficina.

Se supone que Patitas se apresuró a arrojarse en los brazos de su padre Juan Manuel Gastélum Buenrostro, a quien por cierto le gusta que le llamen el Patas.

Aunque en realidad no fue así, los especuladores aseguran que el llanto de el Patitas hizo mella en el ánimo del alcalde.

¡Gastélum se transformó el Patas de Tazmania!.

La realidad es que por más de un año el secretario Luévano padeció la falta de apoyo del disperso alcalde.

Además de la ausencia de respaldo oficial, Luévano debía sortear con las recomendaciones femeninas que el alcalde recibía al oído.

Empleados de presidencia aseguran que el Patas responde a las influencias que le inyectan por las orejas.

Un personaje perfectamente enterado del ambiente que rodeó la renuncia de Luévano, precisa que este último agotó su paciencia y se hartó de la ausencia de respaldo.

“Renuncio a mi cargo”, dijo Luévano al secretario particular del alcalde a quien le entregó su dimisión por escrito.

Y aunque el Patas pudo minimizar la salida de Luévano, es evidente que Gastélum carece de sensibilidad y visión política.

El Patas ya debe saber que el Comité Directivo Nacional del PAN nombró a Luévano como coordinador estatal de la campaña presidencial de Ricardo Anaya Cortez, quien por cierto estuvo en Tijuana el sábado pasado.

Debido a que Luévano organizó el encuentro de Anaya con los panistas locales el alcalde Gastélum brilló por su ausencia.

Dos semanas antes visitó Tijuana el dirigente nacional panista Damián Zepeda, aunque el Patas tampoco fue.

Mientras la mayoría de los panistas cuchichean sobre el evidente desencuentro entre el Patas y Luévano, algunos otros critican la falta de visión política del alcalde.

Si acaso Ricardo Anaya alcanzara la presidencia, Luévano se colocaría en las nubes mientras el Patas se enruta hacia el final de su gobierno.

El actual gobernador de Baja California Francisco Vega de Lamadrid (su amigo) terminará su gestión el año próximo.

¡Políticamente estará acabado!

El mismo personaje refiere que al desestimar la renuncia de Luévano, el alcalde Gastélum no alcanza a entender que con su desprecio y desinterés le hizo un enorme favor.

Ah, ¿y si Anaya no es presidente? Bueno, para los coordinadores de los candidatos perdedores siempre son atractivos los premios de consolación.

De regreso al tema de el Patitas, el muchacho aprovecha el coyuntural desinterés de su padre para hacer lo que le viene en gana.

Si bien este joven no cobra (oficialmente) en la nómina municipal, la realidad es que hace lo que quiere.

El Patitas irrumpe donde le da la gana y hace negocios con quien le place, aunque “ya le quedó mal” a algunas personas.

Aprovechar las coyunturas que deja un mandatario disperso, tiene sus riesgos.

Guakil

Por cierto, en la reunión panista del sábado 27 de enero estuvo presente el ex priista David Saúl Guakil.

Aunque hace justo 6 años “se chorreaba” en elogios hacia el infumable Enrique Peña Nieto, ese sábado David Saúl Guakil abrazó y ensalivó a doña Loreto Quintero, la panista oficial mayor del Gobierno de Baja California.

En breve el columnista dará detalles sobre la incrustación de personajes públicos vinculados con Loreto Quintero.

Además, Cicuta referirá la negociación que el camaleónico David Saúl Guakil hizo para la elección del próximo primero de julio.

Y eso que Guakil no es adicto a la política.

Es más, se ofende si alguien se atreve a decírselo.

Positivo

Muchísimas felicidades al periodista bajacaliforniano Fernando del Monte Ceseña quien el pasado miércoles recibió la medalla al Paradigma del Periodismo y la Comunicación.

Tamaño reconocimiento lo recibió de manos del rector de la Universidad de Tijuana, profesor Jesús Ruiz Barraza.

Fernando del Monte es un auténtico ejemplo

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